No esperes entenderlo...

domingo, 17 de abril de 2011

Thomas (I)

Ahí estábamos "nosotros" (no sabía con certeza si en realidad estaba solo), en medio de un descampado sin señas de que hubiera algún ser vivo cerca excepto las dos siluetas a mi espalda y yo. La nada en el horizonte. Un suelo que el tiempo había ido despojando de su cubierta de baldosas a rayas y las había esparcido rotas aleatoriamente. El ambiente era pesado. Tampoco había señal de que allí hubiera llovido, nevado o de una mísera ráfaga de viento alguna vez. Una leve niebla estática a la altura de las rodillas dificultaba la visión del terreno a pocos metros.
Me encontraba a las puertas de una fábrica de ladrillo marrón semiderruída. El deterioro del edificio se había ensañado con una de sus esquinas dejando un enorme hueco, sin embargo, no era posible vislumbrar su interior desde fuera. Oscuridad. El aura que emanaba de ese sitio era más fuerte que la luz y la recluía en su interior, un agujero negro en medio de la nada, y frente a él, nosotros: tres chavales (al menos yo) sin mover un músculo.
Mi primera impresión fue tranquilidad, a pesar del ambiente tétrico y de mis dos acompañantes desconocidos, se respiraba paz
¿Cómo demonios he llegado hasta aquí? ¿Por qué me siguen estos dos cuerpos sin rostro?
Para ser sincero no recordaba haber llegado hasta ahí por mi propio pie, por esto es por lo que empecé a inquietarme. Empezaron a sudarme las manos y una extraña corriente me subió por la espina dorsal hasta llegar a mi cabeza. Estaba nervioso. Una puerta al frente y a mis espaldas, dos siluetas.

1 comentario:

  1. Te esputo más que nada para que me esputes tú de vuelta y así dejes marca en mi desván de esputos, porque mi esputado Internet va tan de culo que no me deja darle a seguirte y tengo los Favoritos del explorador petados, y sé que si te meto ahí no te voy a encontrar.

    Arg.
    Un beso, hijitow :)

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